14 de junio de 2013

El gato y su posición en Asia

El gato llegó desde Asia Menor y Persia por medio de las rutas de seda a China, pero la mayoría de los gatos fueron llevados por comerciantes de especias en barcos al sureste de Asia.

Los comerciantes árabes de especias apreciaban al gato por su insaciable labor de acabar con ratones y ratas en los barcos y compartían el amor al felino con Mahoma (de quien se dice que cortó una manga de su vestimenta para no despertar a un gatito que se había dormido ahí). Por otro lado, la introducción del gato incluía regalar unos ejemplares a rajás y sultanes para obtener beneficios comerciales.

Photo credit: pdell from morguefile.com
Mientras que en el sureste de Asia el gato se convertía en un animal preciado y mimado por la aristocracia y sacerdotes, en China se consideraba un animal de beneficios espirituales, más no mascota. No había posibilidad de ser dueño de un gato, aunque se regalban gatos en inauguraciones de casas para que trajera suerte.

El Smud Koi (libro de poemas sobre el gato y sus cualidades para el ser humano), localizado en el Museo Británico en Londres, que data sel Siglo XIV, nos da una idea sobre el aprecio de las razas: Supalak, Thong Daeng o SI-Sawat y también de la creencia budista, de que las almas de personas altamente espirituales entraban en el cuerpo de un gato cuando ésta persona moría, y después de una vida como gato, podía acceder al paraíso.

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