10 de junio de 2013

El parto

Cuando nuestra gata está embarazada, sabemos que en poco tiempo los gatitos llegarán al mundo en nuestra casa. Aunque siempre es bueno tener al veterinario a la mano y sobre aviso cuando nuestra gata está cerca de parir, en la mayoría de los casos no se necesitan conocimientos médicos para ayudarla.

Si la gata suele salir de casa, podemos ofrecerle mayores comodidades al mantenerla dentro en los últimos días de gestación, para asegurarnos que no le ocurra ningún accidente y los gatitos lleguen al mundo en un sitio limpio y seguro. Sabrás que el día del parto se acerca porque los niveles de actividad disminuyen en la gata.

Entre 6 y 24 horas antes del parto, las gatas pueden comenzar a mostrarse inquietas, jadear o incluso temblar. En cuanto a ayudarla a parir, más bien lo que debemos hacer es observar desde una distancia prudente y sólo intervenir para llevarla al veterinario si es que se presenta una emergencia.

Hay ciertas cosas que debemos saber antes del parto para asegurarnos de que todo vaya bien: Necesitamos saber la fecha de cruza para poder estar preparados, por ejemplo no salir de vacaciones y dejar a la gata sola. También es necesario saberlo para cambiar la dieta de la gata (de preferencia debe comer alimento para cachorro, mientras esté gestante y amamante a sus hijos).

Cuando la gata esté pariendo, que una o máximo dos personas (obviamente deben ser personas que sepan mantener la calma) estén con ella a una distancia prudente. Eviten sacar fotos o videos porque la gata se pondrá nerviosa. Que no haya niños presentes por lo mismo. Llamar al veterinario por si se necesitan instrucciones vía telefónica para poder limpiar a los gatitos, ya que a veces las gatas primerizas no saben hacerlo y se corre el riesgo de que se asfixien.

¿Cuándo ver al veterinario?
  • Si antes del parto la gata saca líquido verde oscuro por la vulva, esto podría ser porque la placenta se separó del cachorro antes de lo previsto.
  • Si después de una hora de esfuerzo no nace el gatito, podría indicar que viene en mala posición o es demasiado grande para pasar por el canal del parto.
  • Si días o incluso semanas después del parto, la gata comienza a temblar de manera incontrolada, pudiera o no vomitar y tener dificultad para caminar, podría presentar eclampsia, una deficiencia de calcio muy grave que ocurre después del parto y que amenaza su vida si no se acude al veterinario de emergencia.
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