13 de septiembre de 2013

Enfermedad Poliquística Renal (PKD)

PKD se encuentra en gatos persas y de razas similares, es de tipo hereditario por un gen autosómico dominante. Esto quiere decir que cuando un gato o gata que padece PKD se reproduce, el 50% de la camada se encontrará afectada por la enfermedad.

Esta enfermedad se define como una sustitución del tejido renal sano por quistes. Como es hereditaria, se debe prevenir que animales que la padecen se reproduzcan, y si lo hacen, que sus crías sean evaluadas para saber cuáles padecen la enfermedad y evitar que se reproduzcan para no perpetuar la enfermedad (¡nunca sacrificar!).

La PKD es una enfermedad irreversible de lento progreso. La presentación de signos clínicos de fallo renal es variable, ya que depende de la cantidad de tejido renal afectado y la edad del gato.

Los quistes pueden ser desde 1mm hasta más de 10mm, y entre más viejos sean los animales, de mayor tamaño serán los quistes. Los riñones se pueden agrandar y contener cientos de quistes de diferentes tamaños. Se pueden llegar a encontrar quistes en el hígado, útero y páncreas, aunque no es común.

Como la enfermedad avanza muy lentamente, hay gatos que pueden morir a edades avanzadas y no precisamente de PKD.

Existen tres complicaciones de la enfermedad: infecciones, hemorragias e hipertensión.

Síntomas:
  • Depresión
  • Falta de apetito.
  • Baja de peso.
  • Aumento de las veces en que orina.
  • Aumento de necesidad de tomar agua.
Diagnóstico:
En fases iniciales de la enfermedad, se requieren de exámenes gráficos para que se pueda diagnosticar. Las radiografías no siempre son útiles, ya que dependiendo de la edad del gato y el avance de la enfermedad, puede que no haya ningún cambio radiográfico aparente.

La urografía excretora es un estudio radiográfico con un medio de contraste que se aprecia en las placas radiográficas, donde se puede ver la dilatación renal en las primeras etapas de la enfermedad.

El ultrasonido es una técnica altamente sensible que ayuda al diagnóstico precoz de la enfermedad a partir de las cuatro semanas de vida. Si se cuenta con el equipo adecuado y con una persona experimentada, se puede diagnosticar hasta con el 95% de precisión.

Tratamiento:
No existe ningún tratamiento específico para los gatos que padecen PKD, ya que el tratamiento ideal sería diálisis y transplante renal. Lo que se puede hacer es dar terapia de soporte como a cualquier animal con insuficiencia renal crónica: dar proteína de alto valor biológico, administrar agua fresca a toda hora, administrar fósforo y tratar la anemia.
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