22 de enero de 2014

El apareamiento

Como todos los mamíferos, las gatas tienen sus ciclos estrales en cierta época o temporada del año; esto es, que las gatas liberarán determinado número de óvulos en cierta temporada de su ciclo estral, los cuales viajan a través de los oviductos, pero lo más interesante de las gatas es que conservan sus óvulos hasta sentir los estímulos del apareamiento, siendo estos producidos por el macho con sus papilas peneanas, las cuales poseen una doble función: son puntas receptoras de estímulo para el macho y producen un estímulo en la vagina de la hembra, necesario para desencadenar la ovulación, con ello se logra que sean extremadamente más eficientes en la reproducción, garantizando que los espermatozoides logren fecundar a los óvulos que hayan viajado por los oviductos al útero. Una vez fecundados los óvulos se sujetan a la pared del útero y son alimentados por la madre por medio de la sangre y esperarán de 53 a 63 días para nacer.

Hades y Zelda
El celo de la gata a diferencia del de la perra, no presenta sangrado, los cambios que se observan principalmente son cambios en su comportamiento: maúllan, aúllan, marcan con orina y se muestran más afectuosas con el dueño, aunque hay algunas hembras que son agresivas con las personas.


Mientras que en el aparato reproductor del macho los testículos se encargan de producir la testosterona y los espermatozoides. Los testículos se localizan debajo del ano y estan cubiertos por el escroto. Los espermatozoides maduran en los testículos y en el epidídimo, luego viajan a través de los ductos deferentes y se mezclan con fluídos producidos por la próstata y la glándula de Cowper. Combinando todos estos fluídos se produce el semen.

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