24 de abril de 2014

El asma felino

El asma felino (AF) es una enfermedad de tipo alérgica, la cual afecta a los bronquios y bronquiolos del gato. Esta enfermedad fue descrita en 1911 por J. W. Hill, pero no tuvo suficiente atención hasta la década de los 90's, donde se comenzó a observar un aumento de su incidencia.

Desde las últimas décadas del siglo pasado hay una creciente contaminación del aire, al mismo tiempo se fue incrementando la población felina en casas y departamentos con un acceso muy restringido o nulo al exterior y por lo tanto se han transformado involuntariamente junto con los niños en víctimas de la creciente contaminación ambiental. Por lo tanto, no es de extrañar que el AF se observe más frecuentemente en los gatos.

Al ser el asma una enfermedad alérgica, significa que el gato afectado se debe sensibilizar (probablemente por una predisposición genética) a un agente o estímulo que pueden ser diversos tipos de contaminantes ambientales (humo, aerosoles, etc), agentes infecciosos (virus, bacterias, parásitos, hongos), agentes físicos (aire frío) o factores estresantes. La sensibilización es un complicado mecanismo del sistema inmunológico que en el futuro y ante un nuevo contacto con el agente o estímulo, provocará la reacción alérgica.

Signos clínicos

Cuando los agentes alérgicos o estímulos específicos llegan a los bronquios del gato predispuesto, se producen una serie de reacciones químicas que dan por resultado tres cambios fundamentales:
  1. Se contrae el músculo bronquial (broncoconstricción) con la cual, disminuye el paso del aire. Los bronquios son tubos donde circula el aire, si se disminuye su diámetro habrá dificultad para la circulación normal del aire.
  2. Aumento de las secreciones mucosas bronquiales. Las glándulas mucosas de los bronquios fabrican más moco y se elimina a la luz bronquial, la cual ayuda a disminuir el espacio por donde pasa el aire.
  3. Inflamación y edema del epitelio bronquial. El epitelio es la capa de tejido que tapiza la parte interna de los bronquios, por lo tanto el espesamiento e inflamación de esta contribuye también a disminuir la luz bronquial.
Estos cambios en los bronquios producen dos signos clínicos principales:
  • Tos crónica.
  • Disnea aguda (grave dificultad respiratoria que produce respiración con mucha ansiedad y la boca abierta, incluso se puede presentar mucosas azuladas o moradas).
La tos es producto de la inflamación crónica de los bronquios y la disnea es la respuesta a la presencia repentina de un estímulo desencadenante que producirá la broncoconstricción. Estos signos pueden normalizarse espontáneamente o como respuesta al tratamiento. Otros signos menores pueden ser expectoración, estornudos, vómitos y decaímiento.

Diagnóstico

El diagnóstico del asma felino no es fácil, porque no hay ninguna prueba que determine con certeza si es o no asma. El veterinario deberá hacer un exhaustivo examen físico, una detallada historia del paciente y estudios complementarios (de sangre, parasitológicos, radiologías de tórax). Más adelante se puede hacer lavaje broncoalveolar e incluso una endoscopía bronquial. Todo esto es necesario porque hay que ir descartando distintas enfermedades que pueden dar signos similares.

Sin embargo, hay algunos signos que nos orientan hacia el asma y son:
  • Singología recurrente (tos y disnea) con remisión espontánea o por medicación.
  • Signos radiológicos orientativos.
  • Presencia aumentada de eosinófilos (un tipo de glóbulo blanco) en sangre y tejido bronquial.

Tratamiento

Esta es una enfermedad crónica que no se cura, sino que se trata. Su tratamiento se basa en combatir los signos clínicos, obviamente muy distinto será tratar la tos crónica de la disnea aguda  que pone en peligro la vida del felino.

El gato asmático deberá ser medicado de por vida; puede haber periodos en que no se necesite la medicación, pero hay que estar siempre atentos al recrudecimiento de la enfermedad. La medicación será indicada por el veterinario, además de mantener la hidratación normal del gato y si es necesario hacer nebulizaciones de vapor de agua para fluidificar las secreciones bronquiales. El control de la obesidad es de suma importancia.

Prevención

Hay que identificar y controlar los agentes o estímulos disparadores. Hay que observar en que circunstancia se disparan los ataques, por ejemplo con el humo del cigarro, perfumes, aromatizantes, etc. o incluso por estrés.

Es importante mantener una buena ventilación para los gatos que no se les permite salir e incluso controlar la alergia alimenticia.

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