26 de mayo de 2014

El fin de la persecución felina

Conforme el Siglo XVII se acercaba a su fin, la obsesión de la Iglesia por la magia fue desapareciendo. El último juicio por brujería en Inglaterra fue en 1684, y en Escocia en 1722. La histeria por la brujería en Salem, Massachusetts (EE.UU) que resultó en 20 ejecuciones, ocurrió en 1692, pero ahí no hubo gatos asociados con brujas.

La visión norteamericana de los gatos al parecer fue bastante más benigna que en Europa durante este periodo, tal vez porque los gatos que cruzaron el Océano Atlántico en el Mayflower hicieron un trabajo impecable protegiendo los alimentos almacenados de los colonizadores contra las ratas de abordo.

El Siglo XVIII fue el siglo de las luces, de la iluminación, cuando las supersticiones cedieron, al menos entre las clases educadas, a la razón y los gatos se encontraron entre los beneficiados.

En Francia, las casas de campo fueron dotadas de puertas especiales para gatos o "gateras", como fueron llamadas en España. Esta invención se atribuye a Isaac Newton quien tuvo varios gatos durante su vida, aunque en España ya existía esta puerta previamente a la invención inglesa.

Los gatos empezaron a aparecer en las pinturas alemanas de interiores. La popularidad de los gatos en la alta sociedad fue copiada en los hogares más humildes, donde se les permitió pasar del exterior al tibio interior de las cocinas.

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