24 de enero de 2017

Diferencias entre nuestra relación con perros y gatos

Tanto el perro como el gato nos ven como pseudo padres, y en este aspecto el proceso de afección es similar, pero el perro tiene un nexo adicional: la sociedad canina es de una clase organizada, y la sociedad felina no. Los perros viven en manadas con relaciones de status altamente controladas entre los individuos. Hay perros grandes, medianos y chicos y, en unas condiciones naturales, se mueven entre sí guardando siempre una jerarquía. Por lo tanto, el perro doméstico adulto ve a su familia humana, a un tiempo, como pseudo padres y como miembros dominantes de su manada. De aquí su reconocida reputación para la obediencia y su celebrada capacidad para la lealtad. 

Perro abrazando a un gato
Gato y perro
Los gatos pueden tener una compleja organización social, pero nunca cazan en manada. En estado salvaje, pasan la mayor parte del tiempo en cacerías solitarias. El dar un paseo con una persona carece de atractivo para ellos. Simplemente, no están interesados en aprender trucos tales como “ven aquí”, “échate”, “siéntate”. Estas òrdenes carecen de sentido para ellos. Los gatos nos ven como pseudo padres pero con los mismos derechos.

Así, desde el momento en que un gato se las arregla para persuadir a su humano que abra una puerta, ya le tenemos fuera sin echar la vista atrás. En cuanto cruza el umbral, se transforma por completo. La parte cerebral de gatito doméstico se desconecta y se conecta el cerebro de gato salvaje. En una situación de este tipo, el perro mira hacia atrás para ver si su compañero humano de manada le sigue para unirse a él en las juergas exploratorias, cosa que el gato no hace. La mente del gato se ha formado en otro mundo diferente y felino por completo, donde nosotros no tenemos sitio.
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